El escenario fue la cancha del estadio Monumental, donde cerca de las 10:30 ambos jugadores se agredieron. Incluso se vio al zaguero lanzar una patada contra el Pony.
De inmediato sus compañeros y miembros del cuerpo técnico los separaron. Este incidente paralizó la práctica y los jugadores se retiraron al camerino.
Solo el mediocampista Michael Arroyo se refirió al hecho y lo calificó de "broma".
Los canarios están a punto de lograr el título nacional que les ha sido esquivo por catorce años. Un empate ante Olmedo el próximo fin de semana, les permitiría dar la vuelta olímpica en el Monumental.
Fuente: El Universo
